Comprensiblemente frustrada.

Intentar comprender una mente con una mirada cegada es imposible
Por lo general soy una persona que ansía la comprensión en mentes ajenas. Por lo general soy una persona que encuentra el atractivo significativo en una mente llena de misterios por resolver. Por lo general soy así. Hay quien lo vería como una especie de virtud, intentar comprender a los demás, meterse en sus mentes para ayudar a organizar el caos, ver el interior de una persona en su plenitud. 
Sin embargo, en ciertos momentos, simplemente es una putada y de las grandes. 

Intentar comprender las mentes más descolocadas para gente como yo es un reto apasionante por la dificultad que éste puede presentar. Pero cuando esto se complica aún más porque la neutralidad con la cual ves las cosas te abandona, cuando esa privilegiada forma observar se va, se vuelve en una de las más horribles sensaciones que la vida te puede otorgar. Intentar comprender una mente con una mirada cegada es imposible, y te puede llenar de rabia y frustración, Y así me encuentro yo en este mismo instante. 
Hoy vengo con la cara llena de indignación y cierto grado, aunque casi nada, de aceptación. No puedo comprender como alguien es capaz de no hacer nada, de quedarse inmóvil, de ni siquiera esbozar una sonrisa. No puedo comprender que no sea capaz de entender cuando las cosas estaban y están más que claras. Sin embargo, el problema aparece cuando no se es capaz de mirar la situación desde la perspectiva correcta, desde la mirada idónea. Y eso es lo que me ha sucedido a mí. He sido capaz de mirar, de ver, de entender un centenar de cosas pero soy incapaz de entender algo tan sencillo y simple como es esto. He mirado con ojos llenos de esperanza de que algo cambiara, que algo accionara el habla y las palabras fluyeran. He mirado con ojos llenos de esperanza de que nada se tomara en serio porque existían detalles por los que luchar, por los que perder el orgullo de alguna forma y probar. 

Porque como se suele decir las normas están para romperlas
y qué mejor norma para romper que esta. 

Hoy vengo con la cara llena de frustración e impotencia, de incomprensión y aceptación. Llámame tonta pero nunca he sabido comprender por qué ciertas personas tienen una capacidad asombrosa de sustituir con facilidad la presencia de otras. Cómo son capaces de llenarse con el calor de un fuego apagado, de una mirada ciega, de unas palabras vacías, de un tú olvidado. Y quizás ahí es donde habite el problema que llena mi mente hoy. Que quizás ese fuego siempre estuvo apagado y nunca llegó a calentar lo necesario, que aquella mirada siempre estuvo cegada como para regalar un universo en ella, que las palabras vacías siempre cayeron en saco roto y que ese tú no fue capaz en su momento ni en convertirse en yo. Porque cuando todo esto ocurre, los actos anteriormente escritos son entendidos, son aceptados, son lo que tienen que ser. Los actos más naturales jamás mostrados. 

Hoy estoy comprensiblemente frustrada porque mi mente necesita respuestas, respuestas que sé poder encontrar en lo más simple como es la realidad visual o en lo más complicado como puede ser aquella fascinante e increíble mente. 








PD: Leer y escuchar "Believe Cher // Madilyn Bailey" de fondo puede hacer disfrutar más lo escrito en esta confesión o ficción. A mí me sucede. 

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