Tú que llegaste por casualidad
"Cómo decirte que me has ganado poquito a poco, tú que llegaste por casualidad. Cómo hablar..."
Hay ocasiones en las que siento que nada anda bien, sin embargo, en otras podría asegurar una buena forma de empezar algo nuevo, algo distinto, eterno. Hay ocasiones que huelen a despedidas, que convierten locuras en mareas calmadas, sin embargo, en otras podría asegurar que la vida es lo que estoy viviendo y de la cual no aprecio un final. Porque hay tantas cosas que son inexplicables en esta vida tal como mis sentimientos. Puedo encontrar las palabras perfectas que describan lo que siento pero sinceramente, nunca se acercarán ni a la mitad del momento, ni al abrir de labios al soltar un suspiro, ni a ese momento en el que me siento perdidamente perdida.
Desde hace un tiempo, porque el tiempo pasa por lento que en ocasiones parezca ser, ando algo perdida por la vida ya que en ocasiones mi mente no sabe más que decirte cosas bonitas. Y sí, es un hecho por loco que suene, por raro, por indebido que suene que no puedo evitar sentir por ti. No puedo evitar sentir por alguien que me da pequeños momentos en los días más necesarios, que me aporta esa chispa para brillar el día entero con mi luz, por alguien que con un simple paseo en coche soluciona un centenar de problemas. Aunque he de decir que lo hermoso de esto no terminan siendo los detalles sino la inocencia con la cual se realizan, porque no siempre se da cuenta de todo lo que llega a ser, a hacer y que aún así hace. Y cómo no perderse por alguien que te pierde pero que te ayuda a encontrarte aún más autentica de lo que ya eras.
Y es que hay cosas que son irremediables, como lo que siento por ti. Como mis pensamientos en aquel instante en que te vi aparecer. Confusión y enfado por tener la certeza de algo que no debía aún ser. Por saber que era la persona pero no el momento.
Qué cosas tan extrañas piensa mi cabeza seguramente se llegue a pensar pero al igual que el futuro es un misterio, hay misterios que en esta vida han sido resueltos y yo en ese momento, por mucho que me pese, lo descubrí. Y a medida que pasaban los días lo veía más claro y más que intentaba alejarme pero como suele decirse: si tiene que ser, será, y eso fue lo que ocurrió. Caí cual pájaro del nido cuando todavía no sabe volar. Caí para seguir cayendo y cayendo sin darme cuenta que sin un paracaídas tocaría el suelo. Tal y como ocurrió. Mis sentimientos, mi teoría, la teoría, todo se fue y no parecía quedar nada. Y por si fuera poco decidiría torturarme con su presencia reflejándome día tras día en sus ojos, viéndome como antes, sintiendo la situación como ahora. Y es que no hay peor cura que revivir recuerdos, que crear nuevos cuando tu objetivo es olvidar. Porque no hay peor cura que curar con ilusiones, con caricias, con besos, no hay peor cura que tenerte.
Sé que soy complicada de tener, que tengo mil y un defectos, que me ilusiono cuando no debo, que dejo sueños rotos por cada rincón y que tengo la absurda manía de perderme en su mirada pero... cada cosa que siento, cada cosa que mi cuerpo experimenta en emociones es real, porque si de algo peco es de no poder ocultar mis emociones, de no poder ocultar lo que siento por ti. Porque como suelo decir no hay ojos bonitos sin una mirada profunda, que es su historia la que hace bonitos los ojos, como las fotografías y los cuadros, lo que quieren expresar es donde se esconde la verdadera belleza, y cuando eres capaz de distinguir eso no hay quien te salve de enamorarte una y otra vez porque la vida es arte, una gran obra, porque no hay mayor obra de arte que vivir viviendo la vida. Cierto es que cada uno considera vida a lo que le aporta eso, vida, y yo la encuentro en las cosas verdaderamente importantes, las personas. Sí, las personas son lo importante de vivir, son las que nos hacen ser nosotros, tanto las que se quedan como aquellas que deciden irse o decidimos echar son las que nos aportan lo que somos. Experiencias al fin y al cabo, y enamorarte de una persona no debería ser nunca algo negativo, nunca, porque al hacerlo significa que has echado un vistazo al interior y poder hacer eso es verdaderamente increíble. Porque no todas las miradas expresan lo mismo y no todas las miradas son capaces de ver lo mismo y en la variedad encontramos lo exclusivo de ser, la inefabilidad de sentir, lo curioso de ver, lo extraordinario de vivir. Y tú me aportas eso, aportas belleza a mi mirada, aportas millones de sentimientos en un detalle, me haces ver la curiosidad en tu mente, y vivir experiencias que probablemente nunca experimentaré. Aportas y como se suele decir que importe quien aporte y tú me importas, verdaderamente me importas.
Sin embargo, hay cosas que no pueden suceder en la manera que deseamos.





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