Domingos en casa.
Hoy me siento algo extraña. Digamos que llevo una mañana en la cual no paro de pensar en tumbarme de nuevo a la cama y abrazarme a él. Sí, ando un poco asquerosa del amor hoy. Quizás es porque llevo todo el fin de semana sin salir de casa sólo estudiando y estudiando y estudiando... No lo sé pero hoy tengo el día tonto, y cuando no hay nada que pueda cambiarlo o al menos dedicarte un poco de tiempo es asquerosamente complicado y frustrante. O así es para mí.
Hoy me siento algo con ganas de él, con ganas de sentirme arropada, querida y apreciada. Con ganas de un te he echado de menos, con ganas de un aquí estoy. Hoy me siento algo con ganas de crear algo nuevo, de tener un nuevo comienzo. Y aunque no lo sepas, estoy sufriendo una crisis de bipolaridad ya que, sin ir más lejos, ayer aseguré no volver a sentir así por nadie pero mírame, bueno, léeme. Así me encuentro. Pero es sólo el momento, lo sé y es más que obvio. Es un momento en un día concreto y nada más, mañana vuelta a la normalidad. Pero aunque eso pueda sonar bien, todavía queda pasar el día de hoy y sólo son las 12:06 de la mañana. Día largo espera entre papeles, ventanas mojadas y deseos truncados. Hoy es uno de esos días en los que necesito un abrazo o tres cervezas para llevar mejor el día. Hoy es uno de esos días en los que borraría todo lo pasado y volvería a empezar, pero sé y es obvio que es sólo el momento, sólo este asqueroso domingo después de dos días sin salir de casa que empieza a afectarme.
Porque hay domingos como el de hoy que necesitan de pelis, abrazos y caricias para ser sábados, porque hay domingos como el de hoy que necesitan de ti,
y yo hoy necesito de ti.



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