Un maldito lunes.
Las dudas llegan a ser buenas cuando la realidad no es la que esperas.
He de decir que desde hace un tiempo sé dónde se encuentra mi lugar en esta encrucijada de sentimientos pero, después de un fin de semana encantador, de una noche maravillosa llena de momentos de cariño y amor, ha llegado el lunes, un maldito lunes. ¿Qué significa eso? Significa que después de pasar un término de sábado y un comienzo de domingo como hacía años no tenía, llega volver a la realidad y la realidad es otra muy distinta a esa que parece el paraíso rozar.
Llega el lunes y con ello las caras serias, las miradas que esconden todo aquello que sucedió y que, por mucho que me pese, ahí quedó. Quedó en ese sábado noche y en esa mañana de domingo, en el dormir a tu lado y en el despertar sin nada haber cambiado, porque así fue como sucedió. Sin embargo, toda historia tiene un final y esta en un lunes decidió acabar. Y como ya he dicho han retornado esas miradas serias y las carcajadas con personas ajenas, las dos palabras cruzadas y las miles en otras caras, el fingir que nada sucede y las ganas de suceder en otras pieles, y es que esa es la realidad. La realidad de una historia que sin principio llegó a un final. Porque aunque desde hace un tiempo sé dónde se encuentra mi lugar en esta encrucijada de sentimientos, hoy le he dado otra razón más, la razón que hará que mis mil y una ilusiones no regresen más. Porque no por ser la persona se merece el momento, y no por no ser el momento merece la persona.
Creo que hay comienzos que nunca deberían empezar,



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